La Mota del Cuervo

Un sendero hacia la bruma

Primera sesión

Después de acabar un sencillo encargo, relacionado con una banda de ladrones que resultó ser un par de pillos imberbes, acabáis cenando en una sencilla taberna de una aldea casi desconocida. La niebla se ha adueñado de la noche, y apenas hay movimiento en la puerta…

Hasta que entró una figura con coloridas ropas, que casi sin sacudirse el frío del cuerpo, se acercó a vosotros y os dió una carta dirigida a todos y cada uno de los que formáis este improvisado grupo. Exquisitamente caligrafiada, y que decía:

Salve a los fuertes y valerosos.

Este humilde servidor de Barovia os saludo con todos los honores. Os imploramos desesperadamente por la ayuda que necesitamos.

El amor de mi vida, mi querida Ireena Kolyana, ha resultado afligida por un pesar tan mortífero, que ni tan siquiera la buena gente de nuestra aldea puede hacer nada para protegerla. Languidece por causa de su herida, más yo debería haberla podido salvar de esa amenaza.

No hay muchas riquezas en esta pequeña comunidad, pero os ofrezco todo lo que pudiéramos poseer si respondierais a nuestra.

¡Acudid raudos, pues el tiempo se agota! Os prometo que todo aquello que poseo, será para vos.

Kolyan Indirovich
Burgomaestre

La carta mostraba, además, el siguiente blasón: 

El vistani que os trajo la carta, os indicó el camino a seguir para llegar a las tierras donde se os reclamaba, y también os recomendó no adentraros en el bosque de noche, pues allí hay muchos peligros… Entre ellos, fieros lobos. Después de una breve charla, dejó pagada una ronda para todos los parroquianos, apuró un trago y se fue.

A la mañana siguiente partísteis hacia Barovia, siguiendo las indicaciones del vistani. Fue un viaje largo, y pasado el mediodía ya os habíais comenzado a internar en el bosque. Pero conforme la tarde avanzaba, una espesa bruma se iba adueñando de todo. Antes del anochecer, no os quedó más remedio que buscar un sitio para acampar, cerca del camino que estábais siguiendo, para intentar no perderlo de vista… Incluso tomásteis unos árboles como referencia. Los aullidos de los lobos os acompañaron durante gran parte de la noche.


Cuando amaneció y pudisteis empezar a ver vuestro alrededor, el lugar de acampada no se parecía del todo al que habíais escogido la noche anterior. El camino estaba ahí, pero no era el mismo. Lo seguísteis para ver hacia donde os llevaba.

No lejos del camino, encontrásteis un cuerpo semienterrado entre arbustos, que parecía llevar muerto unos pocos días. El cuerpo tenía signos de haber sido atacado por lobos, pues sus ropas estaban desgarradas y presentaba heridas de garras y mordiscos. Los cuervos ya se habían dado un festín a su costa. Lo único interesante que encontrásteis al registrarlo, fue una nota que os resultó extrañamente familiar:

Salve a los fuertes y valerosos.

Yo, Burgomaestre de Barovia, os saludo con todos los honor… y toda la desesperación.

Mi hija adoptada, la bella Ireena, ha sufrido durante las pasadas noches la mordedura de un vampyr. Por más de cuatrocientos años, esta criatura ha succionado la sanfre y vitalidad de mi gente. Ahora, mi querida Ireena languidece y muere por la herida impía causada por esta bestia infame.

Se ha fortalecido demasiado como para vencerle, luego os solicito lo siguiente: Dadnos por muertos y rodead este lugar con los símbolos sagrados del Bien. Dejad que los hombres santos invoquen un poder con el que contener al demonio en el interior de las murallas de la sollozante Barovia. Dejad nuestras penas en nuestras lápidas, y salvad al mundo de este malvado sino de nos.

Hay muchas riquezas en estas tierras. Regresad a por ellas cuando todos hayamos partido a una vida mejor.

Kolyan Indirovich
Burgomaestre

El mensaje, sin blasón alguno, se parecía un poco a la nota recibida en la taberna… Pero en este caso era mucho más tenebroso. Os instaba a sellar el lugar y no acercaros a estas tierras. La caligrafía, no tan elaborada como la anterior nota, tampoco coincidía.

Sin duda, el segundo mensaje hablaba de un vampiro… ¿Realmente eran de la misma persona? ¿Cuál de los dos mensajes es el verdadero? ¿Sería éste el original y más tarde, quizás convertido en vampiro, el Burgomaestre había redactado otro mensaje?


Continuásteis vuestro viaje, rodeados por una niebla que, a pesar de la hora del día, se presentaba espesa. Así hasta que el camino se convirtió en una carretera empedrada, y a lo lejos, fundidas en la niebla, avistásteis lo que parecían ser las casas de una villa. Apenas se veía nada…

En una de las primeras casas que encontrásteis, dos niños pequeños sollozaban a la puerta. El más pequeño se aferraba a una muñeca de trapo, mientras la mayor se mostraba algo más valiente e intentaba calmarle. Vestían de forma elegante. Os acercásteis a consolarles, y se presentaron como Rosavalda (Rose) y Thornboldt.

Os contaron que no querían entrar en su casa, porque estaba encantada. ¡Había un monstruo!
Nunca lo habían visto, pero podían escucharlo. Sus padres se habían marchado, dejando al monstruo atrapado en el sótano. También dijeron que había un bebé en el tercer piso.

Entrásteis a investigar en la casa. Era una lujosa mansión, en bastante buen estado a pesar del polvo que inundaba casi todas las salas. Nada más entrar pudísteis ver algunos retratos y un blasón:

Investigando la primera planta hallásteis un lujoso comedor, una cocina donde una trampilla daba paso a un pequeño elevador que parecía comunicar con pisos superiores, y también una estancia de descanso para el señor de la casa, que parecía ser cazador. Todas las salas estaban exquisitamente decoradas, con motivos grabados en los paneles de madera de cada estancia. En ellos se dibujaban escenas que, cuando más tarde pudísteis examinar con más detalle, escondían tenebrosas representaciones: fieros lobos, murciélagos atacando personas, esqueletos, … Sin duda, había algo raro en este lugar.

Mientras tanto, la niebla se apoderó de los alrededores de la casa. Y era tan extrañamente densa que no os atrevísteis a aventuraros más allá de la puerta. Además, los niños ya no estaban allí.

Nada más subir las escaleras principales, podéis observar un cuadro en el que aparecen los dos niños, junto con sus padres. En los brazos del padre, hay un bebé. Ya en la segunda planta hallásteis habitaciones para la servidumbre, un conservatorio con figuras de bailarines en alabastro (que resultaron ser esqueletos humanos) y una biblioteca, donde Tank halla el acceso a una sala secreta. En esta sala encontrásteis un cofre con un esqueleto humano asomando de su interior, como si hubiera caído sobre él. Examinando en detalle, parece que el pobre hombre activó la trampa del cofre, muriendo allí mismo. En su interior había algunos pergaminos mágicos,  las escrituras de la casa y de un viejo molino… y las últimas voluntades de los señores de la casa: Gustav y Elisabeth Durst. En ellas cedían todo su patrimonio a sus hijos Rosavalda y Thornboldt. Pero lo más inquietante era una misiva que sostenía el esqueleto mismo, cuya caligrafía y blasón parecían coincidir con la que habíais recibido en la taberna el día anterior:

Mi más patético sirviente,

No soy un mesías enviado a vos por los Poderes Oscuros de estas tierras. No he venido para lideraros en el camino hacia la inmortalidad. Sin importar cuantas almas hayáis desangrado en vuestro altar oculto y sin importar cuantos visitantes hayáis torturado en vuestro calabozo, sed sabedores que no sois quienes me habéis traído a estas bellas tierras.

No sois sino gusanos retorciéndoos en mi tierra. Decís que estáis malditos y vuestras fortunas desaparecidas. Abandonasteis el amor por la locura, buscasteis consuelo en el regazo de otra mujer, y engendrasteis a un niño alumbrado muerto. ¿Malditos por la oscuridad? De eso no tengo ninguna duda. ¿Salvaros de vuestra villanía? Creo que no. Os prefiero, con mucho, tal y como sois.

Vuestro terrible amo y señor,
Strahd von Zarovich

Esto arrojaba alguna nueva pista sobre el remitente de vuestra primera nota: ¿Podría ser ese tal Strahd von Zarovich? ¿Era él el vampiro que asolaba estas tierras? ¿Los habitantes de esta casa eran sus servidores? También se mencionaba a un bebé alumbrado muerto… ¿Era ese al que se referían los niños?

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sanyudo sanyudo

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