La Mota del Cuervo

Uno debe morir

Cuarta sesión

Tras acabar con el mímico (puerta), que dejó herido a Guideon con sus ácidos, seguís explorando este nivel del sótano. Esto os llevó hasta una capilla dedicada a una oscura figura, representada en una estatua de madera que sujeta un orbe de cristal. Aunque nunca le habéis visto en persona, estábais seguros de que se trataba de Strahd von Zarovich. Cuando Tank destroza la estatua, un rostro se aparece a su lado y le dice: "Tan sólo era una estatua…". Acto seguido, una sombras se materializaron en la estancia, y tuvísteis que acabar con ellas mientras trataban de absorber vuestro vigor.

Termináis de explorar los sótanos, dando cuenta de los objetos que encontráis en las celdas de los cultistas, incluyendo una de mayor tamaño que posiblemente sería de un líder del culto. Entre los tesoros halláis una capa de protección, algunas pociones y hasta un libro de magia. Continuáis hasta regresar al punto por donde habíais accedido, encontrando la tumba del que podría ser el bebé Durst, en la que está inscrita el nombre de Walter. No abrís ninguna tumba más.

En el nivel inferior los cánticos eran mucho más sonoros. Atravesásteis una sala llena de extrañas reliquias, sin prestar demasiada atención a las mismas, para llegar a una sala inundada con un alto en su centro y un altar sobre éste. Una pared lateral se había derrumbado, dejando ver un montón de basura y porquería.

Al examinar el altar, que presentaba marcas de sangre seca, los cánticos cesaron y los cultistas se aparecieron a vuestro alrededor, repitiendo una y otra vez: "¡Uno debe morir! ¡Él es el Antiguo! ¡Él es la Tierra!". Algunos estaban dispuestos a realizar un pequeño sacrificio animal, pero al final os decidísteis por no alimentar las peticiones del Culto. Intentásteis atacar a las apariciones, pero no podíais hacerlas daño. Al retiraros del altar, cambiaron su letanía por una invocación: "¡Lorghoth el Pútrido te despertamos!".

Tuvísteis que enfrentaros al montón de basura que comenzó a tambalearse hacia vosotros. A pesar de no ser un enemigo formidable, consiguió engullir a Adso… Pero no fue rival para vuestros múltiples ataques. En cuanto acabáis con el monstruo, la casa parece … activarse.

Encontráis la salida hacia la salita de caza de Gustav Durst, para encontrar que todas las ventanas exteriores están tapiadas y no se ven dañadas por vuestros golpes. Las puertas han dado paso a cuchillas que no paran de moverse… y por las chimeneas comienza a salir un humo negro. Las paredes interiores empiezan a a pudrirse. Probáis por el trastero del ático, pero la escena es la misma.

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sanyudo sanyudo

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